Exiles

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Una buena amiga suele recordarme que las personas somos, en buena medida, historia (quiero recordar que la cita original es de Wilde o tal vez de Shaw). El caso es que, cuando vamos cumpliendo años, la parte material de esa historia va desapareciendo. Ayer volvía del trabajo escuchando mi emisora favorita cuando dieron la noticia de la muerte de John Wetton.

Probablemente, a los que aún sean jóvenes su nombre le diga poco, pero formó parte de grupos que aún resuenan en la memoria de muchos. Amigo de la infancia de Robert Fripp, formó parte del King Crimson de los setenta (fundamentalmente Cross, Fripp, Wetton y Bruford) . Allí su bajo y su voz sonaron en un trío de discos rotundos:  Larks’ Tongues in Aspic, Starless and Bible Black y Red. Tras la disolución del grupo (una de tantas), se marchó a Roxy Music. Más tarde fundaría Asia con Palmer y Howe vendiendo millones de discos.

A la hora de recordarlo, como es fácil de adivinar, me quedo con su etapa en King Crimson y con este tema que, de vez en cuando, vuelve a mi cabeza:

Now, in this faraway land
Strange, that the palms of my hands
Should be damp with expectancy

Spring, and the air’s turning mild
City lights, and the glimpse of a child
Of the alleyway infantry

Friends, do they know what I mean
Rain, and the gathering green
Of an afternoon out-of-town

But Lord I had to go
My trail was laid too slow behind me
To face the call of fame
Or make a drunkard’s name for me
Though now this other life
Has brought a different understanding
And from these endless days
Shall come a broader sympathy
And though I count the hours
To be alone’s no injury

My home, was a place near the sand
Cliffs, and a military band
Blew and air of normality

Hasta siempre

 

Abandonarla, dices, es fácil decirlo,
abandonarla como un piloto de combate
que abandona un avión
sin control o en llamas. ¿Pero cómo se salta
de un avión caído, hecho pedazos y oxidado
o hundido en las profundidades del mar?

Amos Oz, El mismo mar.

In memoriam

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Tenía doce años cuando su madre le regaló una guitarra, empezó a recibir clases de un profesor local y allí se hizo amigo de un tal Robert Fripp. Así empezó todo.

Me acabo de enterar en el blog Desorbitados de que Greg Lake ha muerto, No ha tardado mucho desde que su compañero de fatigas Keith Emerson lo hiciera en marzo. Este ha sido un mal año para la música y para aquellos que la disfrutamos.

No voy a repetir aquí ese soberbio Epitaph que cantó como nadie; colocaré en su lugar un tema de Pictures at an Exibition, que fue el disco con el que descubrí a Emerson, Lake & Palmer en mis progresivos años de universidad. El mejor homenaje que podemos hacerle es seguir escuchando su música.

The Great Gates Of Kiev

Come forth, from love spire
Born in life’s fire,
Born in life’s fire.
Come forth, from love’s spire

In the burning, all are yearning,
For life to be.
And the pain will (must) be gain,
New life!

Stirring in, salty streams
And dark hidden seams
Where the fossil sun gleams.

They were, sent from (to) the gates
Ride the tides of fate,
Ride the tides of fate.
They were, sent from (to) the gates

In the burning of our yearning,
For life to be.

There’s no end to my life,
No beginning to my death
Death is life!

Perfect World

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Katie Melua ha sacado nuevo disco, el séptimo de su carrera. Sus primeros álbumes, de hace ya una década, me acompañaron durante unos buenos años; luego acaecieron cosas y no encajé bien con su producción, sobre todo en los dos discos que preceden a éste. Parece que, al menos por su parte, las aguas vuelven a su cauce y este trabajo estacional se me antoja agradable de escuchar.

Pero si cuelgo hoy este tema no es por su relevancia (aunque me presente el mismo aroma de aquellas canciones), ni porque sea apropiado para las fechas que vienen, sino por la calidad del video que lo acompaña, que me parece un buen descubrimiento y que amalgama muy bien con la canción,

You’re precious
I can’t stand seeing you cry
It hurts
Watching you get what you don’t deserve
I tell myself
You don’t belong in this rough life
You should have a perfect world
You should have a perfect world

You’re too gentle
And much too quick to forgive
Every slight
And blow you’ve ever been dealt
Well who knows
If the world will ever deserve you
You should have a perfect world
You should have a perfect world

And who knows
If the world will ever deserve you
You should have a perfect world
You should have a perfect world

Es un trabajo de los prestigiosos animadores Karni & Saul.

Tower of Song

He said all men will be sailors then until the sea shall free them, but he himself was broken, long before the sky would open. Forsaken, almost human, he sank beneath your wisdom like a stone.

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Esta mañana la radio me contaba, junto a un montón de estupideces humanas, que Leonard Cohen había fallecido. Luego leía junto a un café amargo el escueto recuerdo que Julia Santibáñez le dedica en su blog y escuchaba en el trabajo su último disco.

Junto a la tristeza de su muerte nos queda el consuelo de haberlo disfrutado, de que se fue lúcido (algo que cada día valoro más) como ya lo hizo Bowie y de que, como éste, nos deja mucho para que lo recordemos. Rest in peace.

Hoy tal vez fuera un día para Hallelujah pero, como ya asomó por aquí hace mucho, escucharemos Tower of Song.

Well, my friends are gone and my hair is grey
I ache in the places where I used to play
And I’m crazy for love but I’m not coming on
I’m just paying my rent every day in the Tower of Song

I said to Hank Williams, how lonely does it get?
Hank Williams hasn’t answered yet
But I hear him coughing all night long
Oh, a hundred floors above me in the Tower of Song

I was born like this, I had no choice
I was born with the gift of a golden voice
And twenty-seven angels from the Great Beyond
They tied me to this table right here in the Tower of Song

So you can stick your little pins in that voodoo doll
I’m very sorry, baby, doesn’t look like me at all
I’m standing by the window where the light is strong
Ah, they don’t let a woman kill you, not in the Tower of Song

Now, you can say that I’ve grown bitter but of this you may be sure
The rich have got their channels in the bedrooms of the poor
And there’s a mighty judgment coming, but I may be wrong
You see, you hear these funny voices in the Tower of Song

I see you standing on the other side
I don’t know how the river got so wide
I loved you baby, way back when
And all the bridges are burning that we might have crossed
But I feel so close to everything that we lost
We’ll never, we’ll never have to lose it again

Now I bid you farewell, I don’t know when I’ll be back
They’re moving us tomorrow to that tower down the track
But you’ll be hearing from me baby, long after I’m gone
I’ll be speaking to you sweetly from a window in the Tower of Song

Yeah, my friends are gone and my hair is gray
I ache in the places where I used to play
And I’m crazy for love but I’m not coming on
I’m just paying my rent every day in the Tower of Song

Atardeció sin ti

Gala

Atardeció sin ti. De los cipreses…
a las torres, sin ti me estremecía.
Qué desgana esperar un nuevo día
sin que me abraces y sin que me beses.

A fuerza de tropiezos y reveses
la piel de la esperanza se me enfría.
Qué agonía ocultarte mi agonía,
y qué resurrección si me entendieses.

Atardeció sin ti. Seguro y lento,
el sol se derrumbó, limón maduro,
y a solas recibí su último aliento.

Quién me viera caer, lento y seguro,
sin más calor ni más resurgimiento,
gris el alma y frustrada entre lo oscuro.

Antonio Gala

Las ciudades que uno ha habitado en los libros, Luis García Montero

Tengo debilidad por la poesía de Luis García Montero. Hoy comparto aquí un texto que se nos regala desde ese estupendo blog que es Calle del Orco. Espero que les guste tanto como me ha gustado a mí.

Calle del Orco

xavier-miserachs

Los lectores sabemos hasta qué punto se vive y se revive con un libro en las manos. Somos un poco de Londres, París, Buenos Aires, Nueva York o Lima porque muchas veces hemos recorrido sus calles, entrado en sus casas y respirado su luz.
Barcelona está entre las ciudades que más he vivido. La siento mía porque en ella he pasado la infancia, he quemado en noches de copas y amor la juventud, he librado batallas políticas y he aprendido la complicidad con las realidades cotidianas de una persona madura que firma su relación pacífica con la existencia y se esfuerza por encontrar una verdad modesta, es decir, un lugar desde donde amar las cosas.
He sido niño y adolescente con Juan Marsé en la barriada de La Salud, respirando la cercanía del Guinardó y del Carmelo. Conozco por dentro una geografía humana y un tiempo de posguerra en el…

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