Una anécdota.

Watzlawick comenta en uno de sus artículos, un caso descrito por Gordon Allport (1964). Un hombre acuciado por una terrible enfermedad, es desahuciado por los médicos que lo atienden, al no poderle diagnosticar. Los médicos le habían indicado que de conocerse el diagnóstico le podrían salvar y que quizás un especialista que visitaría el hospital en pocos días sería capaz de diagnosticarle. Pasados los días llegó el especialista y se detuvo ante la cama del enfermo y dijo: “moribundo” y se marchó. Unos años después, el especialista recibió la visita del paciente para agradecerle que le hubiera diagnosticado y, en consecuencia, propiciado su recuperación tal y como le habían aventurado sus médicos.

Extraído de: Begoña Rojí Menchaca y Luis Ángel Saúl Gutiérrez, Introducción a las psicoterapias experienciales y constructivistas. UNED (2005).

Gordon Allport (¿Qué es la personalidad?)

Este lamentable espectro de la contaminación del observador no debe desalentar nuestra búsqueda de una teoría objetivamente válida. La verdad, dijo el filósofo Charles Pierce, es la opinión destinada a ser finalmente compartida por todos los que investigan. Yo sostengo que la opinión destinada a ser finalmente compartida por todos los que investigan no se formará mediante la aplicación prematura de una teoría de sistemas generales ni mediante la consagración a ninguna teoría parcialmente cerrada. Las teorías de los sistemas abiertos son más promisorias, aunque actualmente no concuerdan entre sí. Pero creo y espero que algún día estableceremos en alguna parte una teoría de la naturaleza de la personalidad que aceptarán todos los sabios que investigan, incluso los psicólogos.

Nota: Publicada el 26 de marzo de 2008, esta entrada ha sido de largo la más visitada del blog.