Mysteries (Beth Gibbons and Paul Webb)

Outofseason

 

God knows how I adore life
When the wind turns on the shores lies another day
I cannot ask for more

When the time bell blows my heart
And I have scored a better day
Well nobody made this war of mine

And the moments that I enjoy
A place of love and mystery
I’ll be there anytime

Oh mysteries of love
Where war is no more
I’ll be there anytime

When the time bell blows my heart
And I have scored a better day
Well nobody made this war of mine

And the moments that I enjoy
A place of love and mystery
I’ll be there anytime

Mysteries of love
Where war is no more
I’ll be there anytime

 

Heurísticos

El hombre posee gran razonamiento, pero en su mayor parte vano y falso; los animales lo tienen menor, pero útil y verídico, y más vale una pequeña certeza que un gran engaño.

Leonardo Da Vinci

 

mono

Una de las razones que le da sentido a la Psicología cognitiva y a este sitio es reflexionar sobre el funcionamiento de nuestro cerebro, de nuestra mente. Cómo aprendemos, cómo recordamos o cómo tomamos decisiones son cuestiones importantes en este sentido. Al parecer, aunque nos definamos como animales racionales, nuestros razonamientos, nuestras maneras de afrontar los problemas que aparecen en nuestro camino, no lo son tanto como solemos pensar. El cerebro, como el resto del  cuerpo, intenta ahorrar recursos siempre que le es posible. Es por esto que se guía de intuiciones y atajos mentales que proporcionan soluciones más aproximadas que exactas y siempre proclives al error.

Hay que reconocer que no siempre tenemos todos los datos necesarios para resolver un problema. Son frecuentes las situaciones  en las que no podemos obtener una conclusión directamente derivada de la información disponible, sino que ha de ir más allá. Nuestra conclusión contendrá información nueva y, por ello, no tienen carácter de validez sino una mayor o menor probabilidad de ocurrencia.

En nuestra vida diaria realizamos continuamente juicios sometidos a incertidumbre, muchas veces para tomar decisiones que se nos antojan relativamente intrascendentes pero en otras ocasiones son importantes, llegando a constituir la esencia de nuestra labor. Piense el lector, por ejemplo, en el trabajo cotidiano de un juez o de un médico. Dada su relevancia, nos interesa saber si estos juicios se ajustan a leyes objetivas que aseguren su precisión.

En los años setenta y ochenta del pasado siglo, lo trabajos de Amos Tversky y Daniel Kahneman (1) desvelaron que los juicios no sólo no seguían la norma estadística sino que se observaban en ellos errores universales y sistemáticos en situaciones en las que se pensaba que nuestro comportamiento era “racional”. La Teoría de la Racionalidad Limitada de Herbert Simon abrió una nueva perspectiva en este campo señalando que, quizás, las personas no intentan obtener la máxima exactitud en el juicio sino un resultado satisfactorio, emitiendo un juicio a partir de un modelo simplificado que no utiliza toda la información necesaria, pero que resulta adecuado ante las limitaciones cognitivas para almacenar y procesar un elevado número de datos. La evidencia empírica apoya el uso de estas estrategias simplificadas o heurísticos, y Tversky y Kahneman describen la representatividad, la accesibilidad y el anclaje y ajuste como los tres heurísticos más utilizados. No vamos a profundizar más en este tema que alargaría en demasía esta entrada. El lector interesado puede indagar en los enlaces que propongo.

No es la primera vez que los heurísticos aparecen por aquí (véanse Los árboles en ocasiones si dejan ve el bosque (y II), Irracionalidad o Sobre Cristiano Ronaldo, los grupos y el descubrimiento de la pólvora), pero si la primera en la que resultan protagonistas. Son procedimientos intuitivos basados en procesos de memoria bastante automáticos, como son los cálculos de similitud o la recuperación de casos en memoria. Cabe destacar que echamos manos de estas estrategias incluso cuando contamos con la información necesaria para tomas una decisión objetiva.

Como advierten estos autores, estos procedimientos son muy económicos en cuanto a recursos cognitivos se refiere y normalmente son efectivos. pero conducen a errores sistemáticos y predecibles.

Es éste un modelo descriptivo, por lo que presenta problemas para predecir cuándo se utilizará uno u otro heurístico. Tampoco queda suficientemente claro cuál de ellos es el causante de un determinado sesgo de razonamiento. Más adelante nos ocuparemos de algún modelo explicativo de estos procesos.

(1) Por ejemplo: Judgment under Uncertainty: Heuristics and Biases. A. Tversky y D. Kahneman.

Sobre la vida y la obra de Kahneman se ha publicado este artículo en la revista Psicothema.

Ilustración: Papin.

Time (Alan Parsons, Eric Woolfson)

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Time, flowing like a river
Time, beckoning me
Who knows when we shall meet again
If ever
But time
Keeps flowing like a river
To the sea
Goodbye my love, Maybe for forever
Goodbye my love, The tide waits for me
Who knows when we shall meet again
If ever
But time
Keeps flowing like a river (on and on)
To the sea, to the sea
Till it’s gone forever
Gone forever
Gone forevermore
Goodbye my friends, Maybe forever
Goodbye my friends, The stars wait for me
Who knows where we shall meet again
If ever
But time
Keeps flowing like a river (on and on)
To the sea, to the sea
Till it’s gone forever
Gone forever
Gone forevermore

 

Las Ítacas

A Joana, por siempre y acaso desde siempre.

 

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Cuenta Homero que que pasaron veinte años desde que el astuto Odiseo, rey de Ítaca, abandonó su tierra hasta que pudo regresar a ella. Diez en la guerra de Troya y otros tantos en un duro y accidentado viaje de vuelta.

Partiendo de este mito, Konstantínos Kaváfis proyectó en este hermoso poema, fechado en 1911, su visón de la vida. Utilizó la metáfora del largo viaje, de la que tanto abusa el que suscribe, y la asoció con la idea de la consecución de los sueños.

 

cavafis

 

Ítaca (Konstantínos P. Kaváfis)

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.

 

Tras largos y angustiosos períodos de identidad sexual, un año después de escribir esta pieza comenzó a publicar poemas de contenido abiertamente homosexual. Quizás entonces consiguió apartar de una vez a los monstruos de su camino.  

Se trata del poeta más importante de Grecia en el siglo XX,  y uno de los más influyentes de la poesía moderna. Su marca se encuentra en la obra de autores como Luis Cernuda, Jaime Gil de Biedma , José María Álvarez o Lawrence Durrel. Su poemas son generalmente concisos, van desde  íntimas evocaciones de figuras literarias y de ambientes referentes  a la cultura griega, hasta  el carácter moral,  los placeres sensuales, la homosexualidad y la nostalgia.

Su obra, "Poemas canónicos",  sólo fue publicada después de su muerte, acaecida en Alejandría en 1933 a la edad de setenta años.

Añado esta versión recitada de Joan Manuel Serrat que, aunque no se escuche todo lo bien que debiera, creo que merece la pena:

 

 

Basándose en este poema, Lluís Llach compuso un tema que por momentos me recuerda a In the Court of the Crinsom King. Esta dividido en tres partes, la primera es una adaptación de los versos de Kaváfis y las otras dos son originales suyas.

 

Ítaca (Lluis Llach)

I

Quan surts per fer el viatge cap a Ítaca,
has de pregar que el camí sigui llarg,
ple d’aventures, ple de coneixences.
Has de pregar que el camí sigui llarg,
que siguin moltes les matinades
que entraràs en un port que els teus ulls ignoraven,
i vagis a ciutats per aprendre dels que saben.
Tingues sempre al cor la idea d’Ítaca.
Has d’arribar-hi, és el teu destí,
però no forcis gens la travessia.
És preferible que duri molts anys,
que siguis vell quan fondegis l’illa,
ric de tot el que hauràs guanyat fent el camí,
sense esperar que et doni més riqueses.
Ítaca t’ha donat el bell viatge,
sense ella no hauries sortit.
I si la trobes pobra, no és que Ítaca
t’hagi enganyat. Savi, com bé t’has fet,
sabràs el que volen dir les Ítaques.

II

Més lluny, heu d’anar més lluny
dels arbres caiguts que ara us empresonen,
i quan els haureu guanyat
tingueu ben present no aturar-vos.
Més lluny, sempre aneu més lluny,
més lluny de l’avui que ara us encadena.
I quan sereu deslliurats
torneu a començar els nous passos.
Més lluny, sempre molt més lluny,
més lluny del demà que ara ja s’acosta.
I quan creieu que arribeu, sapigueu trobar noves sendes.

III

Bon viatge per als guerrers
que al seu poble són fidels,
afavoreixi el Déu dels vents
el velam del seu vaixell,
i malgrat llur vell combat
tinguin plaer dels cossos més amants.
Omplin xarxes de volguts estels
plens de ventures, plens de coneixences.
Bon viatge per als guerrers
si al seu poble són fidels,
el velam del seu vaixell
afavoreixi el Déu dels vents,
i malgrat llur vell combat
l’amor ompli el seu cos generós,
trobin els camins dels vells anhels,
plens de ventures, plens de coneixences.

 

Primera y segundo movimiento de la canción Ítaca de Lluís Llach de su disco “Viatge a Ítaca”, con subtitulos al castellano.
Última parte de la canción “Ítaca” de Lluís Llach con subtítulos al castellano.

 

El tema del viaje se encuentra también en otra canción de Llach que hace un tiempo me descubrió la maravillosa dama a la que dedico estas líneas que nacen de su inspiración. Se titula Que tinguem sort (Que tengamos suerte) y dice así:

Si véns amb mi,
no demanis un camí planer,
ni estels d’argent,
ni un demà ple de promeses, sols
un poc de sort,
i que la vida ens doni un camí
ben llarg.

(Si vienes conmigo,
no pidas un camino llano,
ni estrellas de plata,
ni un mañana lleno de promesas,
solamente un poco de suerte,
y que la vida nos dé un camino bien largo).

 

solo-en-el-camino

 

Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.

Antonio Machado

 

Hablar del viaje, del camino, y no mentar al menos por un momento a Machado me parece casi un sacrilegio. Esta entrada podría bien extenderse casi al infinito, pero no será así en bien de la salud de quien se anime a leerla.

Caminante, viajero de surca la vida, busca tú mismo tu destino, nada está marcado, harás lo que tú quieras, pero debes avanzar tú, sin que te obsesionen ni el pasado ni el futuro, el camino de hoy es el que importa.

Las estelas, de espuma al fin, son el mensaje de las vidas de los otros, de aquellos que, para cada uno de nosotros, han significado algo. Ésa es la única pista, tal vez, que podemos tener en nuestro particular viaje.

Hace muchos años que Ítaca me acompaña. Mientras escribo esta entrada me da por pensar que quizás sea responsable de las metáforas marineras a las que tanto acudo aun siendo serrano. Aunque, claro está, siempre pueden existir otras caprichosas razones mas difíciles de explicar.

En el viaje de la vida lo importante no es el puerto de destino sino el viaje en sí mismo, que es lo que en realidad nos enriquece y que debe estar abierto a todos las experiencias que constituyen la vida, las buenas y las que no lo son tanto. En la obra que nos ocupa, el poeta asocia estas últimas con los seres hostiles del poema de Homero, que dificultan la marcha de Ulises hacia Ítaca. Pero advierte que no debemos tenerles miedo: si tu pensar es elevado, si selecta es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo. […] si no los llevas dentro de tu alma, si no los yergue tu alma ante ti. Así, centrándonos en lo que de verdad importa, ni un dios vengativo evitará nuestra llegada a buen puerto.

Kaváfis nos alerta de que no debemos olvidar en ningún momento a dónde nos dirigimos, el destino es una especie de utopía, un sueño que hace las veces de brújula, de sol, de estrellas, de remos y de velas para ayudarnos en la travesía, es orientación y fuerzas: Ten siempre a Ítaca en tu mente. Llegar allí es tu destino. Mas no apresures nunca el viaje. Hay que llegar, pero sin perderse todo aquello que se nos cruza mientras lo conseguimos.

El viaje de Ulises en pos del hogar y del amor, que Penélope conserva tejiendo y destejiendo los días,  es una busca y comprensión de aquellos que hemos sido. La vida debe ser una continua búsqueda del significado del viaje hacia Ítaca, tocando distintos puertos  y partiendo otra vez, hasta llegar al puerto que el destino nos designa como fin de la peregrinación, para llegar a la sabiduría.

Con el paso de los años comprobamos como vamos logrando, a base de esfuerzo, objetivos que luego no son tan brillantes como se nos antojaron al principio. En nuestra existencia, en nuestro periplo, después de un puerto vendrá otro y luego otro y otro más… pero siempre nos quedará la esperanza de que nuestro próximo destino resulte tan maravilloso como un día lo soñamos y, quién sabe, que no tengamos que volver a levar anclas pues, como Ulises, habremos vuelto a Ítaca, estaremos por fin en casa. Así sea.

 

P.S.: Terminada esta entrada, me paré a pensar que todas las categorías del blog tenían cabida aquí. Falta el Ajedrez -me dije-, pero no es así. Los que amamos ese noble arte sabemos que en el fondo no es más que una metáfora de la existencia misma.