Sobre héroes y tumbas (Ernesto Sabato)

sabato

Todo esto puede estimarse como una muestra de delirio de persecuciones, pero los acontecimientos posteriores DEMOSTRARON que mi desconfianza y mis dudas no eran, por desgracia, tan desatinadas como puede imaginar un individuo desprevenido. ¿Por qué, sin embargo, yo me atrevía a acercarme tan peligrosamente al abismo? Es que contaba con la inevitable imperfección del mundo real, en que ni siquiera el servicio de vigilancia y espionaje de los ciegos puede estar exento de fallas. También contaba con algo que era lógico presumir: los odios y antipatías que debía haber entre los ciegos, como en cualquier otro grupo de mortales. En suma, reflexioné que la clase de dificultades que un vidente podía esperar en la exploración de ese universo, no serían muy distintas de la que un espía inglés podía encontrar durante la guerra en el sistemático pero lleno de grietas y rencores régimen hitlerista.

No obstante, el problema era doblemente complicado porque, como era de esperarse, empezó a cambiar la mentalidad de Iglesias; aunque más que mentalidad (y menos) habría que decir su “raza” o “condición zoológica”. Como si en virtud de un experimento con genes, un ser humano comenzase a convertirse, lenta pero inexorablemente, en murciélago o lagarto; y lo que es más atroz, sin que casi nada de su aspecto exterior revelase un cambio tan profundo. Estar solo en una habitación cerrada y a oscuras, de noche, sabiendo que en ella hay también un murciélago es siempre impresionante, sobre todo cuando se siente volar a esa especie de rata alada y, en forma ya intolerable, cuando sentimos que una de sus alas ha rozado nuestra cara en su inmundo vuelo silencioso. ¡Pero cuánto más horrenda puede ser esa sensación si el animal tiene forma humana! Iglesias fue sufriendo esos cambios sutiles que acaso para otro habrían podido pasar inadvertidos, pero que para mí, que vigilaba astuta y sistemáticamente, eran sensibles.

Juan Cruz le ha dedicado un precioso obituario en El País.

Quería desaparecer, eso está en sus libros, pero quería quedarse, eso estaba en su mirada herida que ahora se acaba de apagar. Ernesto Sábato, un titán disminuido siempre por la constancia rabiosa de su melancolía.

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Oscuridad hermosa (Gonzalo Rojas)

Gonzalo Rojas

Anoche te he tocado y te he sentido
sin que mi mano huyera más allá de mi mano,
sin que mi cuerpo huyera, ni mi oído:
de un modo casi humano
te he sentido.

Palpitante,
no sé si como sangre o como nube
errante,
por mi casa, en puntillas, oscuridad que sube,
oscuridad que baja, corriste, centelleante.

Corriste por mi casa de madera
sus ventanas abriste
y te sentí latir la noche entera,
hija de los abismos, silenciosa,
guerrera, tan terrible, tan hermosa
que todo cuanto existe,
para mí, sin tu llama, no existiera.

Luis Antonio de Villena le dedicó este artículo en El Mundo:

Gonzalo Rojas: el poeta es la lengua

Palabras para Julia (José Agustín Goytisolo)

Para Jùlia, como no podía ser de otro modo.

goytisolo jose agustin

Tú no puedes volver atrás

porque la vida ya te empuja

como un aullido interminable.

  Hija mía es mejor vivir

con la alegría de los hombres

que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada

te sentirás perdida o sola

tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán

que la vida no tiene objeto

que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate

de lo que un día yo escribí

pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás

como a pesar de los pesares

tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer

así tomados, de uno en uno

son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti

cuando te escribo estas palabras

pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás

tu futuro es tu propia vida

tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas

que les ayude tu alegría

tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate

de lo que un día yo escribí

pensando en ti

como ahora pienso.

  Nunca te entregues ni te apartes

junto al camino, nunca digas

no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás

como a pesar de los pesares

tendrás amor, tendrás amigos.

  Por lo demás no hay elección

y este mundo tal como es

será todo tu patrimonio.

  Perdóname no sé decirte

nada más pero tú comprende

que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate

de lo que un día yo escribí

pensando en ti como ahora pienso.

Incluida en Palabras para Julia y otros poemas (1999).

José Agustín Goytisolo dedicó a su hija este poema, que se convertiría en el más conocido de su producción, quizás por las versiones musicales de él se han hecho. Un poema  doloroso en el que intenta dar a su hija un aliento que finalmente él no logró encontrar. Al cumplir los setenta años afirmó: “Si tuviera que vivir todo lo que he vivido, preferiría no volver a vivirlo”. Se suicidó el 19 de marzo de 1999 arrojándose al vacío desde el balcón de su casa.

Maestro de la poesía libre (“la menos libre de todas, si está bien hecha”), a lo largo de su carrera recibió multitud de premios y reconocimientos. No obstante, lo importante para él eran sus versos:

Hay quien lee y quien canta poemas que yo hice
y quien piensa que soy un escritor notable.
Prefiero que recuerden algunos de mis versos
Y que olviden mi nombre. Los poemas son mi orgullo.

Sea como sea, Palabras para Julia es un canto de esperanza ante la soledad, un aliento para reponerse a la caída a pesar de los pesares, un himno a la vida.

Ahora, el poema recitado por su autor:

Mucha de la fama de estos versos se deben a la versión musical que hizo Paco Ibáñez. Así los conocí yo hace muchos años, cuando los disco sólo eran de vinilo.

Los Suaves también versionaron este tema:

Para terminar, mi versión favorita, con la voz de Mercedes Sosa:

El psicoterapeuta como autoestopista en el reino de la psique. Una perspectiva junguiana.

El encuentro de dos personalidades es como el contacto de dos sustancias químicas, y si hay alguna reacción, ambas se transforman.

K.G. Jung

MUSEO DEL PRADO-PINTURA EL ALQUIMISTA Obra de TENIERS II DAVID EL JOVEN

 

Para inaugurar esta nueva categoría, traigo aquí una entrada procedente del blog de Heidi M. Kolb, una psicoterapeuta y psicoanalista junguiana que trabaja en Nueva York.

Algunas veces he defendido que este no es un blog sobre terapia, pero esta entrada me ha gustado tanto que merece hacerse una excepción que quizás, tal y como transcurre el tiempo, no sea la última. Puede que más adelante, con tiempo y una caña (de cerveza) me anime a traducirla.

Espero que aquellos que se animen a leerla disfruten tanto como yo lo hice un nublado día de abril, después de compartir un café bien cargado de emociones, cuando me tomaba mi tiempo para desarrollar de nuevo el sentido de mi propio entorno psíquico.

 

The Psychotherapist as Hitchhiker in the Realm of Psyche ~ A Jungian Perspective

 

Ilustración: El alquimista, obra de David Teniers “El Joven”. Museo del Prado.

La indiferencia: La peor de las actitudes (Stéphane Hessel)

Hessel

Es cierto, las razones para indignarse pueden parecer hoy menos nítidas o el mundo, demasiado complejo. ¿Quién manda?, ¿Quién decide? No siempre es fácil distinguir entre todas las corrientes que nos gobiernan. Ya no se trata de una pequeña élite cuyas artimañas comprendemos perfectamente. Es un mundo vasto, y nos damos cuenta de que es interdependiente. Vivimos en una interconectividad como no ha existido jamás. Pero en este mundo hay cosas insoportables. Para verlo, debemos observar bien, buscar. Yo le digo a los jóvenes: buscad un poco, encontraréis. La peor actitud es la indiferencia, decir “paso de todo, ya me las apaño”. Si os comportáis así, perdéis uno de los componentes indispensables: la facultad de indignación y el compromiso que la sigue.

Extraído de ¡Indignaos!