El Libro del Masaje (George Downing)

 

masajes

El fondo profundo del masaje reside en su forma singular de establecer una comunicación sin palabras. En sí mismo, esto no es del todo extraño; a menudo, tocando o abrazando a los que nos rodean, por ejemplo, les hacemos saber que simpatizamos o que sufrimos con ellos, o que apreciamos y respetamos lo que valen. Sin embargo, el masaje puede trasmitir este mensaje en una frecuencia nueva y diferente. La persona que lo recibe participa de una experiencia física y mental difícil de describir: como si penetrara en un recinto misterioso que hasta el momento se hallaba cerrado y oculto; una región cuya existencia es probablemente conocida sólo por aquellos que practican alguna forma de meditación. Este estado, en sí mismo, es un don. Sin embargo, el que da el masaje no debe necesariamente detenerse ahí, pues mientras mejor pueda sintonizar con la agudizada conciencia de sí del sujeto, mejor podrá trasmitirle algo de su propio ser interior y de su experiencia. El más ligero contacto se convierte en una forma de comunicación: como deslizar una pluma delicada sobre un papel sensible. La confianza, la empatía y el respeto, para no mencionar una sensación de pura y mutua existencia física, pueden ser expresados con una plenitud jamás igualada por las palabras.

Entrevista y sugestiones indirectas (Begoña Rojí y Raúl Cabestreno)

Puesto que la comunicación no verbal es más espontánea y mucho más difícil de controlar conscientemente que las palabras, aquella puede facilitar al terapeuta la identificación de un conflicto, tanto como éstas pueden distorsionar su percepción. Al respecto, diversos autores se han mostrado de acuerdo en que un elevado número de incongruencias entre los mensajes verbales y no verbales, a sea, las descalificaciones frecuentes, constituyen un claro indicio de conflicto o falta de integración de la personalidad.

El lenguaje del cuerpo (Allan Pease)

El lenguaje del cuerpo

 

Uno de los errores más graves que puede cometer un novato en el lenguaje del cuerpo es interpretar un gesto aislado de otros y de las circunstancias. Rascarse la cabeza, por ejemplo, puede significar muchas cosas: caspa, piojos, sudor, inseguridad, olvido o mentira, en función de los demás estos que se hagan simultáneamente. Para llegar a conclusiones acertadas, deberemos observar los estos en su conjunto.
Como cualquier otro lenguaje, el del cuerpo tiene también palabras, frases y puntuación. Cada esto es como una sola palabra y una palabra puede tener varios significados. Sólo cuando la palabra forma parte de una frase, puede saberse su significado correcto.
Los gestos se presentan «en frases» y siempre dicen la verdad sobre los sentimientos y actitudes de quien los hace. La persona perceptiva es la que lee bien las frases no verbales y las compara con las expresadas oralmente.

Puede consultarse en Google Libros.