Llega el lector adecuado y asistimos a una resurrección del mundo, Jorge Luis Borges

Incluir aquí este fragmento de Borges me resulta necesario. Describe muy bien la relación que mantengo con los libros y que más de una vez he descrito en este sitio. Además, me hace pensar que quizá la aprendiera de él. Así que no me queda más que dar las gracias.

Calle del Orco

Stevenson leyendo

Creo que Emerson escribió en alguna parte que una biblioteca es una especie de caverna mágica llena de difuntos. Y esos difuntos pueden renacer, pueden ser devueltos a la vida cuando abrimos sus páginas.
Hablando del obispo Berkeley, me acuerdo de que escribió que el sabor de la manzana no está en la manzana misma –la manzana no posee sabor en sí misma- ni en la boca del que se la come. Exige un contacto entre ambas. Lo mismo pasa con un libro o una colección de libros, con una biblioteca. Pues ¿qué es un libro en sí mismo? Un libro es un objeto físico en un mundo de objetos físicos. Es un conjunto de símbolos muertos. Y entonces llega el lector adecuado, y las palabras –o mejor, la poesía que ocultan las palabras, pues las palabras solas son meros símbolos- surgen a la vida, y asistimos a una resurrección…

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