La comunicación no verbal (Flora Davis)

En bastante medida, el hombre es capaz de controlar su rostro y utilizarlo para transmitir mensajes. También se refleja en su carácter, dado que las expresiones habituales suelen dejar huellas. Pero es el rostro como transmisor de emociones el que ha interesado a los psicólogos. Con el correr de los años, su interés se ha volcado fundamentalmente en dos cuestiones: ¿Transmite el rostro emociones de manera fidedigna? Y si es así, ¿son esos mensajes enviados y entendidos universalmente por el género humano?

[…]

La mayoría de las personas son conscientes del movimiento de manos de los demás, pero en general lo ignoran, dando por sentado que no se trata más que de gestos sin sentido. Sin embargo, los ademanes comunican. A veces contribuyen a esclarecer un mensaje verbal poco claro. En otros momentos puede revelar emociones de manera involuntaria. Las manos fuertemente apretadas o que juguetean con síntomas de tensión que otros pueden notar. Un ademán puede ser tan evidentemente funcional que su sentido exacto resulte inconfundible.

Moon River (Música: Henry Mancini, Letra: Johnny Mercer)

Moon River, wider than a mile,

I’m crossing you in style some day.

Oh, dream maker, you heart breaker,

wherever you’re going I’m going your way.

Two drifters off to see the world.

There’s such a lot of world to see.

We’re after the same rainbow’s end,

waiting ‘round the bend,

my huckleberry friend,

Moon River and me.

 

Louis Armstrong cantando este tema en YouTube:

 

Escala en puerto

Últimamente las ideas en mi cabeza están bastante revueltas, probablemente las temperaturas que nos acompañan ayuden bastante a ello. Comento esto porque estas entradas, tal y como las publico, se parecen como un huevo a una castaña a las que en un principio tenía en mente. Pensando cómo terminarlas me surge algo que poner al principio o viceversa. Incluso manejo varias al mismo tiempo porque no tengo claro en qué orden voy a colgarlas.

Obviamente la que nos ocupa no es una excepción y, sin ir más lejos, esta mañana (empecé la entrada hace una semana) recordé algo que me enseñaron hace mucho y que viene al pelo: uno de los principales motivos por los que debemos aprender es el de hacernos mejores ciudadanos, es difícil opinar o tomar decisiones sin una base sólida detrás. A pesar de que esto puede parecer harto evidente, nos empeñamos en opinar una y otra vez de lo que no conocemos más que de oídas.

Algo parecido ocurre cuando juzgamos la conducta de los demás, muchas veces lo hacemos a la ligera, sin demasiados datos y, lo más curioso, es que muchas veces acertamos. Entender lo que pasa por la cabeza de nuestro vecino no es tarea fácil y no disponemos de un tiempo ilimitado en nuestra relación con los demás, así que nuestro cerebro debe darnos respuestas con soltura. Este es un tema que me intrigó hace mucho y recientemente volvió a rondarme.

La idea de retomar este viaje surgió en una conversación que poco tenía que ver con el tema que nos ocupa (ya hablaré de ella), por lo que en principio parecía no ser más que una excursión. No obstante, los objetivos la expedición ha alcanzado tal magnitud que arribar a puerto, para llenar la bodega de provisiones y enseres, se ha convertido en una necesidad.

Me hubiera gustado proporcionar al lector una carta náutica que le mostrara nuestro periplo, pero me resulta imposible. La razón es que el viaje aún no ha finalizado, cada día que pasa el mapa de estos mares cambia. En cualquier caso, nuestro destino es claro: estudiar cómo los seres humanos intentamos comprender a nuestros congéneres y, de paso, hasta que punto esto puede realizarse con eficacia. Nuestro destino son las Indias, pero nos queda la esperanza de encontrarnos por el camino con el Dorado.

A modo de brújula contamos con cuatro perspectivas psicológicas: los ámbitos social, evolutivo, cognitivo y emocional. Todos son necesarios pues nuestro comportamiento depende de ellos. Esto es, en cierta medida, una simplificación. Pero este es el límite que nos imponemos en la tarea.

A pesar que hace mucho que empecé a surcar estas aguas, tanto que no recuerdo cuando me eché a la mar por primera vez, soy consciente que el asunto es complicado, pues la investigación al respecto es tan vasta como variada. Aviso que no voy a seguir ningún orden preconcebido, pues (puede que por desgracia) esto constituye una afición y no una profesión para mí.

Terminaré con una reflexión: entender a los demás es muy importante, presenta muchas ventajas: nos ayuda en las relaciones con los demás, nos permite detectar timos y engaños, nos capacita para tomar decisiones… pero puede que tenga también sus inconvenientes. Quizás alguno esté de acuerdo conmigo (me aliviaría que fuese así) cuando afirme que nuestra sociedad se basa en buena medida en la mentira: la publicidad engañosa, las promesas de los políticos, la información sesgada que recibimos, los rumores, la hipocresía… ¿Sobreviviría nuestra sociedad si todo esto desapareciera?

Hallelujah (Leonard Cohen)

Now I’ve heard there was a secret chord
That David played, and it pleased the Lord
But you don’t really care for music, do you?
It goes like this
The fourth, the fifth
The minor fall, the major lift
The baffled king composing Hallelujah
Hallelujah
Hallelujah
Hallelujah
Hallelujah
Your faith was strong but you needed proof
You saw her bathing on the roof
Her beauty and the moonlight overthrew you
She tied you
To a kitchen chair
She broke your throne, and she cut your hair
And from your lips she drew the Hallelujah
Baby I have been here before
I know this room, I’ve walked this floor
I used to live alone before I knew you.
I’ve seen your flag on the marble arch
Love is not a victory march
It’s a cold and it’s a broken Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
There was a time you let me know
What’s really going on below
But now you never show it to me, do you?
And remember when I moved in you
The holy dove was moving too
And every breath we drew was Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
You say I took the name in vain
I don’t even know the name
But if I did, well really, what’s it to you?
There’s a blaze of light
In every word
It doesn’t matter which you heard
The holy or the broken Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
I did my best, it wasn’t much
I couldn’t feel, so I tried to touch
I’ve told the truth, I didn’t come to fool you
And even though
It all went wrong
I’ll stand before the Lord of Song
With nothing on my tongue but Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
Hallelujah

Este es mi tema favorito de Cohen, nunca me canso de escucharlo. Jeff Buckley realizó esta interesante versión:

Falsas creencias

Reconozco que tengo un problema en mis relaciones con los demás. Me considero capaz de escuchar e incluso de discutir si hace falta (las malas lenguas dirán que es para mí como un deporte nacional, no les crean), pero me cuesta sobremanera hablar de mí y de lo que ronda por la cabeza. Mi problema se acrecienta cuando alguien me dice (normalmente una mujer, creo que los hombres no hacemos esas preguntas): cuéntame algo. Y, a mi petición de que sea más concreta, responde: cualquier cosa.

Y es que suelo darle poca importancia a mis hechos cotidianos, pues considero que su trivialidad aburriría al más pintado. Y, por otra parte, cuando se trata de describir otros asuntos menos ligeros, siempre pienso que la cantidad de información que precisaría aportar desembocaría los mismos soporíferos resultados.

Algo parecido está ocurriéndole a estas entradas: lo que en principio iba a ser algo ligero, está derivando en materia bastante densa.

Por fortuna, he comprobado que las cosas no son siempre tan drásticas. En ocasiones me topo con personas a las que parecen interesarles mis historias y es esta posibilidad lo que me anima a persistir en este viaje.

Ruego paciencia a los valientes que se adentren en estas aguas, en la próxima entrada procuraré surtirles de una brújula.

Para entender el concepto de teoría de la mente, resulta bastante ilustrativa la descripción del clásico paradigma experimental de la falsa creencia, al que aludía el otro día.

Esta tarea fue diseñada por Heinz Wimmer y Josef Perner para el estudio de la competencia de los niños en la atribución de estados mentales. He encontrado una interesante página dónde se explica con claridad y de la que he tomado la siguiente figura:

Falsa creencia 

Básicamente, la tarea es la siguiente:

1. Ana tiene una canica en su caja. Luisa no tiene nada en su bolso.

2. Ana se va

3. Luisa pone la canica en su bolso.

4. Ahora, vuelve Ana. Ella quiere su canica. ¿Dónde irá Ana a buscar su canica?

Evidentemente, la solución implica que el niño perciba que es posible que las personas tengan creencias que no son ciertas. Según Perner, esto no ocurre hasta aproximadamente los cuatro años de edad.

Este autor describe tres niveles representacionales en la infancia:

  • Representaciones primarias (primer año): Que permiten al niño tener modelos simples del mundo ligados a la realidad inmediata.
  • Representaciones secundarias (segundo año): Que le permiten manejar simultáneamente varios modelos de una misma situación.
  • Metarrepresentaciones (a partir de los cuatro años): Que lo capacitan par formar representaciones de otras representaciones.

Esto último es lo que ocurre cuando el niño es capaz de comprender que Ana busque su canica en la caja, aunque esté de hecho en el bolso de Luisa.

La teoría de la mente es una pieza básica en esta travesía, pronto veremos por qué.

Piano Man (Billy Joel)

Billy_Joel_Piano_Man_single

It’s nine o’ clock on a Saturday the regular crowd shuffles in
There’s an old man sitting next to me
Makin’ love to his tonic and gin.
He says, “Son can you play me a memory?
I’m not really sure how it goes,
But it’s sad and it’s sweet and I knew it complete
When I wore a younger man’s clothes”
La la la de de da La la de de da da da
Sing us a song you’re the piano man,
Sing us a song tonight.
Well, we’re all in the mood for a melody.
And you’ve got us feelin’ alright.
Now John at the bar is a friend of mine
He gets me my drinks for free
And he’s quick with a joke
Or to light up your smoke but there’s someplace that he’d rather be.
He says “Bill, I believe this is killing me,”
As a smile ran away from his face.
“Well I’m sure that I could be a movie star
If I could get out of this place.”
La la la de de da La la de de da da da
Now Paul is a real-estate novelist,
Who never had time for a wife.
And he’s talking with Davy
Who’s still in the navy and probably will be for life.
And the waitress is practicing politics
As the businessmen slowly gets stoned
Yes they’re sharing a drink they call loneliness
But it’s better than drinking alone.
Sing us a song, you’re the piano man,
Sing us a song tonight.
Well we’re all in the mood for a melody.
And you’ve got us feelin’ alright.
It’s a pretty good crowd for a Saturday, and the manager gives me a smile.
‘Cause he knows that it’s me That they’ve been coming to see.
To forget about life for a while.
And the piano sounds like a carnival
And the microphone smells like a beer.
And they sit at the bar and put bread in my jar
And say “Man what are you doin’ here?”
La la la de de da La la de de da da da
Sing us a song you’re the piano man,
Sing us a song tonight.
Well, we’re all in the mood for a melody.
And you’ve got us feelin’ alright.

 

El otro

Tengo una especial debilidad por los relatos de Jorge Luis Borges, probablemente porque llegaron a mi vida en el momento adecuado. Mientras escribo estas líneas, a mi memoria llegan un buen número de felices coincidencias: novelas, relatos, poemas, canciones… Supongo que mi caso no es una excepción, las artes y las vivencias se entremezclan de una manera que marca el curso de nuestra existencia y nos ayudan a fortalecer las conexiones neuronales que conforman nuestros recuerdos.

 

El otro, es un cuento típico de su autor y en el que se reconocen la mayor parte de los temas que pueblan sus historias. Incluido en El libro de Arena, en él un Borges anciano se encuentra con un joven Borges, son y no son la misma persona. El amable lector que no conozca este cuento y le apetezca leerlo, puede encontrarlo aquí.

Por alguna razón, cuando empecé a pensar en escribir sobre nuestro conocimiento de la identidad de la mente y en cómo introducirlo, automáticamente pensé en El otro. Espero que haya sido un buen punto de partida para entrar en materia.

Nos parece normal el reconocer a los demás como otros, pero esto no siempre fue así en nuestra vida: Hubo un tiempo, en nuestra más tierna infancia, en la que las cosas no fueron tan fáciles. Los pequeños no comprenden que los demás posean en su mente unos conocimientos distintos de los que ellos tienen, ni que se puedan guiar por datos falsos (se desarrolló un paradigma experimental para abordar este tema, la falsa creencia, que quizás retomemos otro día). Es aproximadamente a los cuatro años cuando alcanzan a comprender que entre la mente (la suya y la de los demás) y el mundo hay representaciones internas que actúan como mediadores.

Existe un concepto, de gran tradición ya en psicología cognitiva, que se emplea para designar nuestra capacidad para identificar pensamientos e intenciones a los demás: la teoría de la mente. Los investigadores se han ocupado de este tema desde distintos puntos de vista. Por un lado, han buscado trazas de esta capacidad en otras especies y, por otro, los psicólogos evolutivos han estudiado cuándo y cómo surge esta capacidad que, al parecer, tiene un carácter congénito.

Poseer una teoría de la mente significa ser capaces de de comprender cómo funciona nuestra propia mente y la de los demás (tiene pues carácter metacognitivo) y se erige como requisito básico para el desarrollo cognitivo y social de las personas.

Poco más puedo añadir hoy sin rebasar los límites que me he impuesto en las entradas de este blog, no obstante, terminaré mencionando uno de los productos de esta teoría: Algunos especialistas, con Baron-Cohen a la cabeza, relacionan la ausencia de capacidad metarepresentacional con el espectro autista.