No es recomendable preparar una partida en la bañera

Tahl es un hombre maravilloso, difícil de encontrar. Tiene un gran corazón, está rebosante de ingenio y buen humor. Es modesto y grande.

Miguel Najdorf

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El torneo [Campeonato de Letonia] se decidió gracias a una circunstancia muy cómica. Antes del encuentro con Gipslis, yo estaba preparándome para un examen en la Universidad. Las materias que debía aprobar eran el idioma eslavo antiguo, el ruso antiguo, la dialectología y una serie de otras asignaturas. Estaba sentado en casa, rodeado de unos diez kilos de literatura especializada. De pronto llaman a la puerta y el cartero me entrega el último número del Shajmatn Bjuletien: “El destino me da la posibilidad de descansar un poco” —pienso. Me sumerjo en la bañera llena de agua caliente y me pongo a leer la revista. Inmediatamente tropiezo con un artículo de Nikolai Krogius sobre una variante de la Defensa Siciliana (en aquellos años yo jugaba gustosamente esta defensa, tanto con las blancas como con las negras). Leo: “En la actualidad, las negras con frecuencia la continuación e6-e5…” Y se ponían como ejemplo dos partidas; en una las negras vencían y en la otra hacían tablas.

“Estupendo —pienso—, empato rápidamente con Gipslis en esta variante y me dedico de nuevo a mi Filología…”

Como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, en cinco minutos desarrollamos la variante mencionada en el artículo, pero cuando hice el movimiento “recomendado” e6-e5, se me pusieron los pelos de punta: “¿Y si las blancas mueven Ac4?” Gipslis no me dio tiempo a mortificarme demasiado, ya que rápidamente hizo la jugada que yo tanto temía.

La lucha prosiguió durante las cinco horas reglamentarias; mi posición era totalmente insalvable, y lo máximo que pude hacer fue aplazar la partida.

Por la mañana aprobé mi examen; más tarde, perdí la partida y nos pusimos a analizarla. Lo primero que Gipslis me preguntó fue:

—¿Tú no has recibido la revista, o qué?

—¿Cómo que no la he recibido?

Entonces extrajo de su cartera el Boletín, me mostró el movimiento e6-e5 y volvió la página. Allí leí: “Pero continuando, como respuesta al movimiento e6-e5, con Ac4, las blancas ponen a su rival ante problemas insuperables…”

Desde aquel día, nunca me preparo para un encuentro en una bañera caliente.

Tomado de Al ataque de M.l Tahl e Y.V. Damski.

Leer y escribir

Paradójicamente la vida sólo sirve para recordar el pasado y para producir el pasado.

Umberto Eco

Eco

Los que dicen que escriben para sí mismos se equivocan. Se escribe para los demás. Se escribe como un acto de comunicación. Pero no se escribe para los lectores que existen, sino para los lectores que no existen aún, que se quieren formar, que se quieren construir. Pero hay lectores que leen diez páginas y se aburren. No nos casamos todos con la misma mujer. No estamos obligados a amar todos lo mismo. Se escribe para un lector ideal y un libro es una máquina para construir un lector. Piense en cómo comienzan las fábulas: había una vez. Ya es un modo de construir el lector. Dice tú debes ser un niño o un adulto que finge ser un niño. Son ya señales de qué tipo de lector se quiere. Hay muchos libros que leí en mi vida y dejé después de cinco páginas. Años después leí un capítulo. Y finalmente he devenido aquello que aquel libro quería que deviniese. Eso ha sido muy importante para mí. Con el libro puede no estallar de entrada el amor. Coup de foudre. Puede ser un enamoramiento lento.

El lector piensa que los libros son siempre autobiográficos. En una novela yo cuento que uno se ha enamorado de una mona y el lector débil se imagina que yo en mi vida me he enamorado de una mona. En el caso de El Cementerio de Praga diré que el personaje se presenta de modo tan negativo que es imposible para el lector.

El pobre que entra a una librería, al ver semejante cantidad de libros, ¿cómo hace para elegir? Hay dos posibilidades. Una, si se busca un libro importante se termina por encontrarlo. Segundo, no todos los libros son importantes para todos. Un libro es importante para usted, otro libro es importante para mí. No hace falta pensar en la literatura como una revelación divina y que todo el mundo esperaba sólo el Ulises de Joyce. El mundo podría vivir también sin el Ulises de Joyce. Uno puede haber leído otro libro que resultó igualmente formativo e importante para sí. Además sucede, mirando mi historia personal, pero creo que corresponde a la historia de todos, que han resultado enormemente importantes para mí libros que no valen nada, pero que en aquel momento fueron formativos, me hicieron pensar, me han alimentado la fantasía. No son libros importantes para todos. Pero fueron importantes para mí experiencia. Y puede darse que en la inmensa cantidad de libros que hay en las librerías se produzca una especie de selección natural a la Darwin, donde los que no vale la pena que vivan mueren.

No se enseña a escribir. Todos los que hacen escuelas para enseñar a escribir son comerciantes que lo único que quieren es dinero que les sacan a los jóvenes que pagan para hacerse escritores. Sí se enseña a leer. Los grandes escritores siempre han sido grandes lectores. Así como los grandes pintores son gente que mira los cuadros de los demás. Así se aprende. Sólo entrando en el taller se puede saber cómo se hace. Y hay algunos ensayos críticos, pienso en el ensayo crítico de Proust sobre Flaubert, que sirven para ver cómo él lee, cómo él analiza los modos de escribir de Flaubert. Leer, leer. Y no sólo leer para saber que es así. Leer para ver cómo está construido el texto.

Fragmentos entresacados de una entrevista de Diego Mazzeí publicada en La Nación.

Encefalograma plano

Las cuatro esquinas del mundo

Si haces ciencia, es difícil, aunque no imposible, mantener categóricamente afirmaciones inexactas o directamente falsas. Es probable que alguien demuestre que te equivocas.

Sin embargo, en ocasiones se confunde el conocimiento científico con la teoría del conocimiento o con la propia historia de la ciencia o, incluso, hay personas que son capaces de defender, en abstracto, que ese método, que es superior, es aplicable a cualquier tipo de conocimiento. Yo creo en su superioridad o, mejor, en su superior consistencia, pero también creo que, por desgracia, su campo de aplicación es limitado. Y que, incluso algunas de las llamadas ciencias naturales no lo son tanto y que muchas partes del corpus de esas llamadas ciencias son construcciones aproximadas no susceptibles de un control de este tipo y que solo se apuntalan parcialmente con auténticos conocimientos científicos.

¿Conocen la historia de la Tierra Plana?Casi todo el mundo ha pensado que…

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