El triunfo del Subsuelo

.Barrio de Cuevas Ermita Nueva

A la noche, a altas horas,

cientos de fantasmas salen del subsuelo.

Son bultos de hombres cenicientos

que se acurrucan en las esquinas.

Y esperan. Esperan

a que el sol les disipe muy de mañana

y la oscuridad les lleve de nuevo

otra noche ahí, y así por siglos.

A una cierta hora de la noche

salen del subsuelo.

Son las miradas de humo

y carne de ceniza, y sangre

de silencio hecho de un montón

de alas quemadas de mariposa.

Y levantan a veces la mano

en ademán que no sabes si es

de llamada o despedida.

Salen de la alcantarillas,

de bajo los adoquines mismo,

como una flama de agobio eterno.

Y siempre a una hora exacta, aunque sea

distinta cada día.

Son los bultos contrahechos de antiguos

hacendados, de hidalgos avarientos,

prelados lascivos, damas orgullosas,

gentes de espadón y devocionario.

Robaron, mataron, mintieron. Fueron

inmortales. Por eso la muerte no les llevó

consigo. Y quedaron así, un brazo arriba

cada noche saliendo del cieno o del asfalto.

Me dicen ven. Los ojos no se los veo.

Antonio Enrique

Anuncios