No es recomendable preparar una partida en la bañera

Tahl es un hombre maravilloso, difícil de encontrar. Tiene un gran corazón, está rebosante de ingenio y buen humor. Es modesto y grande.

Miguel Najdorf

Mikhail-Tal-Torneo-Internacional-Ajedrez-Zurich-1959

El torneo [Campeonato de Letonia] se decidió gracias a una circunstancia muy cómica. Antes del encuentro con Gipslis, yo estaba preparándome para un examen en la Universidad. Las materias que debía aprobar eran el idioma eslavo antiguo, el ruso antiguo, la dialectología y una serie de otras asignaturas. Estaba sentado en casa, rodeado de unos diez kilos de literatura especializada. De pronto llaman a la puerta y el cartero me entrega el último número del Shajmatn Bjuletien: “El destino me da la posibilidad de descansar un poco” —pienso. Me sumerjo en la bañera llena de agua caliente y me pongo a leer la revista. Inmediatamente tropiezo con un artículo de Nikolai Krogius sobre una variante de la Defensa Siciliana (en aquellos años yo jugaba gustosamente esta defensa, tanto con las blancas como con las negras). Leo: “En la actualidad, las negras con frecuencia la continuación e6-e5…” Y se ponían como ejemplo dos partidas; en una las negras vencían y en la otra hacían tablas.

“Estupendo —pienso—, empato rápidamente con Gipslis en esta variante y me dedico de nuevo a mi Filología…”

Como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, en cinco minutos desarrollamos la variante mencionada en el artículo, pero cuando hice el movimiento “recomendado” e6-e5, se me pusieron los pelos de punta: “¿Y si las blancas mueven Ac4?” Gipslis no me dio tiempo a mortificarme demasiado, ya que rápidamente hizo la jugada que yo tanto temía.

La lucha prosiguió durante las cinco horas reglamentarias; mi posición era totalmente insalvable, y lo máximo que pude hacer fue aplazar la partida.

Por la mañana aprobé mi examen; más tarde, perdí la partida y nos pusimos a analizarla. Lo primero que Gipslis me preguntó fue:

—¿Tú no has recibido la revista, o qué?

—¿Cómo que no la he recibido?

Entonces extrajo de su cartera el Boletín, me mostró el movimiento e6-e5 y volvió la página. Allí leí: “Pero continuando, como respuesta al movimiento e6-e5, con Ac4, las blancas ponen a su rival ante problemas insuperables…”

Desde aquel día, nunca me preparo para un encuentro en una bañera caliente.

Tomado de Al ataque de M.l Tahl e Y.V. Damski.