Sobre las discusiones entre Bohr y Einstein.

He aquí que ahora nuevamente me ha precedido un poco al abandonar este mundo extraño. Esto nada significa. Para nosotros, físicos creyentes, esta separación entre pasado, presente y porvenir no tiene más que el valor de una ilusión, por persistente que esta sea.

Albert Einstein(1).

 

Einstein_Bohr

 

Max Jammer ha comparado las discusiones entre Bohr y Einstein con la correspondencia entre Leibniz y Clarke: «En ambos casos significó el choque entre dos concepciones filosóficas diametralmente opuestas a propósito de problemas fundamentales de la física; en ambos casos fue un choque entre dos de las mayores inteligencias de su época; y, del mismo modo que la famosa correspondencia entre Leibniz y Clarke (1715-1716) —«quizá el más bello monumento que exista de los combates literarios» (Voltaire)— sólo fue una breve manifestación de la profunda divergencia de opiniones entre Newton y Leibniz, las discusiones entre Bohr y Einstein en el salón del Hotel Metropole de Bruselas fueron solamente el punto culminante de un debate que prosiguió durante muchos años. De hecho, continuó incluso tras la muerte de Einstein (el 18 de abril de 1955), pues Bohr admitió repetidamente que él continuaba discutiendo  mentalmente con Einstein y que cada vez que reflexionaba sobre una idea física fundamental se preguntaba qué hubiera pensado Einstein sobre ello. Y el último dibujo de Bohr en la pizarra de su despacho del castillo de Calsberg, hecho la víspera de su muerte (el 18 de noviembre de 1962), era el esquema de la caja de fotones de Einstein, asociada a uno de los problemas principales suscitados en su discusión con Einstein(2).

 

(1) Del pésame que escribió a la familia de su amigo Michele Besso.

(2) Fragmento extraído del libro Entre el tiempo y la eternidad de Ilya Prigogine e Isabelle Stengers.