TERNURA QUÍMICA

He pensado que esta entrada de José Ángel Ordiz merece una introducción o, al menos, una explicación de por qué está aquí.
Cuando publiqué Química, José Ángel me hizo un comentario mencionando una columna de Antonio Muñoz Molina en El País titulada Ternura química. Puede leerse en este enlace.
Al leerlo (o debería decir releerlo), la sensación de que no me resultaba nuevo brotó. Comprobar que se publicó un sábado casi garantiza que estoy en lo cierto. Entonces, por una costumbre que no viene al caso, ese diario no faltaba los sábados en casa.
He intentado escarbar en las arenas del tiempo buscando la sensación que entonces que produjo aquel texto. Siempre me gustó leer a Muñoz Molina, lo achaco a que somos de tierras cercanas y, a pesar de una diferencia de edad que el tiempo va volviendo despreciable, creo por lo que le he leído que nuestra educación, ese intangible mezcla de cultura y hábitos adquiridos, fue similar. Esta es una tierra en la que por entonces (no podría asegurar que aún sea así) se podía saborear un tiempo mientras que la brisa de otro refrescaba el rostro de los que la habitaban. Además, ambos pasamos parte de nuestra vida en la ciudad de la Alhambra, un lugar que siempre deja impronta. Ya decía Machado que todas las ciudades tienen su encanto, Granada el suyo y el de todas las demás.
Creo que, en general, los que somos de ciencias intentamos ser racionales hasta que la experiencia nos enseña que debemos reconocer humildemente que somos seres emocionales. Entonces suele aparecer una suerte de tensión entre dos mundos que configura nuestra existencia. Algunos se decantan hacia uno de los extremos y otros (deconozco si los más o los menos), oscilamos como un péndulo según la vida nos empuja.
Sabemos que somos química, pero no nos resistimos a sumergirnos en mares de sentimiento cuya verdadera naturaleza de vez en cuando nos apetece ignorar.

josé ángel ordiz

Entraba yo en la sala de profesores y, acomodado ante una de las mesas, abría el periódico y buscaba presuroso la nueva colaboración de Antonio Muñoz Molina, el artículo nuevo, esas palabras suyas que me hablaban del pasado, del presente y del futuro.

Yo, por entonces, cuando aún daba clases en el instituto gijonés Padre Feijoo, no creo que estuviera mucho más pirado que mis compañeros de profesión —lo justo en un contumaz escritor de ficciones que, además, procuraba transmitir al alumnado conocimientos de química y física—, pero seguramente parecía estarlo pues cabeceaba ante el diario abierto por la página de costumbre y luego —mientras hacía mías aquellas palabras sin acritud en la acusación ni burla en lo absurdo ni complacencia excesiva en lo ejemplar; aquellas palabras cabales que también citaban obras y pensamientos de autores ilustres en los campos del arte y de la ciencia, que invitaban a beber…

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La metamorfósis de Kafka fue una revelación, Gabriel García Márquez

Calle del Orco

un joven Gabriel García Márquez

Bueno, lo que sucede es una cosa, cuando terminé el bachillerato ya yo tenía una noción de lo que era el cuento, de lo que era un cuento y de lo que era una novela; ya había superado la poesía, ya no leía poesía. Ahora, pero ya la poesía colombiana la conocía de memoria y todavía la recuerdo muchísimo, tengo torneos con amigos de la época que todavía nos encontramos y empezamos a soltarnos sonetos y poesía colombiana, con joyas que no se recuerdan porque una de esas joyas… El otro día me encontré con un amigo y traté de que recordara esto que te voy a decir y no lo recordaba “ahora que los ladros perran, ahora que los cantos gallan, ahora que albandola tocáselas altas suenas campanan y que los ebusenos burran y que los gorjeos pajaran y que los gruños marranan vengo a penarte mis cantas ventano…

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Pequeña y gran plaza del tango

Un buen recuerdo del maestro Piazzolla.

félix molina

Calendario fm | al 2015

11 de marzo | Astor Pantaleón Piazzolla, 1912-1992

marzo2015

Para Ofelia, mi música

Hay músicas que son un sentimiento; o, más bien, es el sentimiento el que precede a la música y luego deviene en notas, en compases, en pentagramas enteros.

Uno escucha Adiós Nonino

y es como si el músico que lo creó (después de creerlo) se hubiera colocado en medio de una plaza, improvisado globero, y se dedicase a unir meticulosamente los hilos del hondón de cada uno para lanzarlos al aire con el mismo globo, azul, rojo, amarillo… el color ponedlo vosotros.

Hay algo en la música de Astor Piazzolla (1921-1992) que ya hemos vivido –más que escuchado. Hay como un perfume flotando de “déjà vécu”, de ya vivido –más que de déjà vu– sobre cada melodía de Piazzolla, sin que su música caiga jamás en una ciega nostalgia, tendente a la indolencia…

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Arden los sonidos en el éter

Unos van por un sendero recto,
Otros caminan en círculo,
Añoran el regreso a la casa paterna
Y esperan a la amiga de otros tiempos.
Mi camino, en cambio, no es ni recto, ni curvo,
Llevo conmigo el infortunio,
Voy hacia nunca, hacia ninguna parte,
Como un tren sobre el abismo.

Ana Ajmatova

Maven Trap

En 1945, Isaiah Berlin, filósofo e historiador de las ideas, acababa de llegar a Moscú como primer secretario de la Embajada británica. Berlin, nacido en Letonia en 1909, se exilió con su familia a Inglaterra tras la Revolución de 1917, y acabó convirtiéndose en uno de los pensadores más respetado de la segunda mitad del siglo XX.

Recién acaba la Guerra, durante una visita a Leningrado y estando en una librería, Berlin entablo conversación con un hombre que miraba unos ejemplares gastados de poesía. Resultó ser Vladimir Orlov, célebre crítico literario. Hablaron, rieron, intercambiaron historias sobre amigos comunes, sobre autores y anécdotas. Y al rato, un nombre, un nombre que cambiaría para siempre su historia, salió de los labios de Orlov: Ana Ajmátova.

Ajmatova, una de las poetas más reverenciadas de Rusia, de la URSS, era una amenaza. Durante más de 20 años fue perseguida, acosada e insultada por los hombres de…

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La curiosidad inquieta de Montaigne, André Gide

En cuanto a perseguir como fin la gloria, según nos proponen Cicerón y Plinio, mi designio está bien lejos de ello. La disposición de ánimo que más se aparta del retiro, es precisamente la ambición; gloria y reposo son dos cosas que no pueden cobijarse bajo el mismo techo a mi dictamen, aquellos no tienen sino los brazos y las piernas fuera de la sociedad, su espíritu y su alma permanecen más que nunca amarrados al mundo.

Montaigne, De la soledad.

Calle del Orco

Montaigne Viaje a Italia

Siempre estamos en deuda con Montaigne; como habla de todo sin orden ni método, cada cual puede sacar de los Ensayos lo que le plazca, que a menudo es lo que otro ha despreciado. No hay autor que sea más fácil de apropiar, sin que precisamente pueda ser uno acusado de traicionarlo, porque da ejemplo y sin cesar se contradice y traiciona él mismo. “En verdad, y no temo confesarlo, en caso de necesidad llevaría fácilmente un cirio a san Miguel, otro a su serpiente” (Libro III, I). Algo que, a buen seguro, puede gustar más a la serpiente que a san Miguel. Además Montaigne no es muy querido de los hombres de partido, a quién él tampoco quería mucho. Esto explica que no gozara de gran favor, tras su muerte, al menos en una Francia ásperamente dividida por los partidos. De 1595 (recordemos que murió en 1592) a 1635…

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Gabriel García Márquez (1927-2014): La soledad de América Latina…

La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla.

Gabriel García Márquez

CIENCIAS SOCIALES HOY - Weblog

La soledad de América Latina
Por Gabriel García Márquez jue, 17 abr 2014 14:57

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Domingo 4 de marzo de 2012. Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.

Este libro breve…

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El futuro

La librería de Chelo

julio cortazarHoy 12 de febrero se cumple el 30 aniversario
de la muerte en París
del escritor argentino -aunque nacido belga-

JULIO CORTÁZAR

y a pesar de que es mundialmente conocido por su prosa,
también escribió unos cuantos poemarios.
Por éso le dedico este miércoles de poesía.

IN MEMORIAM…

EL FUTURO

Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle,
en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia
los completos de los subtes,
ni en los libros prestados
ni en el hasta mañana.

No estarás en mis sueños,
en el destino original
de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré amor mío,
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me…

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Los valores neoliberales corrompen hasta en la escuela

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Hoy se ha aprobado la LOMCE, una ley más a añadir a esa lista que promete mejorar la educación en este país y que, como sus antecesoras, probablemente sirva para bien poco y sea tan efímera como los gobiernos que padecemos.

No me voy a referir a sus defectos y virtudes (seguro que alguna tiene), pues ni la he estudiado en detalle ni considero que sea quién para hacerlo. Pero como muestra de lo que nos jugamos con nuestra actitud reticente sí quiero compartir este artículo de Miguel A. Vadillo que, junto a la descripción de unos interesantes y esclarecedores estudios, apunta certeramente en la diana de lo que un sistema educativo significa para una sociedad.

El tiempo pasa inexorablemente y menospreciamos una y otra vez la principal herramienta de que disponemos para que este mundo sea mejor algún día.