Entonces (Ángel González)

FOTO.Angel-González

 

Entonces,
en los atardeceres de verano,
el viento
traía desde el campo hasta mi calle
un inestable olor a establo

y a hierba susurrante como un río

que entraba con su canto y con su aroma
en las riberas pálidas del sueño.

Ecos remotos,
sones desprendidos
de aquel rumor,
hilos de una esperanza
poco a poco deshecha,
se apagan dulcemente en la distancia:

ya ayer va susurrante como un río

llevando lo soñado aguas abajo,
hacia la blanca orilla del olvido.

 

Nota: Siempre son de agradecer las apuestas por la poesía. Acaba de nacer una nueva revista, Prosemas, dedicada a la investigación científica de la poesía española contemporánea. Su primer número está dedicado, como quizá hayan adivinado, a Ángel González.

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Un pensamiento en “Entonces (Ángel González)

  1. Este poema, con la evocación al inestable olor a establo, me ha recordado a una niña en un pueblo de la sierra de las Nieves que durante un año pasó en el y que habiendo vivido en la capital hasta entonces y en los años sucesivos niña olvidará aquel olor a establo, a las adelfas en los arroyos, a las zarzas encaramadas en los ribazos para beber, a las culebrillas de agua con sus sinuosidades para no perderse la comida, a las libélulas que a aquella niña encantaban y se acercaba a ellas con sigilo para observarlas, años después descubrió que millones de años atrás habían medido más de un metro. Y al atardecer volvía montada en una jaca
    preciosa, que llevaba pimientos, tomates….y aún no ha olvidado el perfume que subía de ellos al balanceo, junto al sonido de los cascos en el empedrado… Al llegar, la jaca, era liberada de su carga y era llevada al
    establo.
    Picos años despuès, aquella niña pudo oír la historia de Platero y yo, lo leyó y no pudo por menos que volver a aquel tiempo y a aquella jaca.
    Aunque todo no está en los libros, si es cierto que una palabra, un olor, una nota musical, nos lleva al pasado.
    Y como Oscar Wilde decía: Somos el pasado y no vamos a pique con èl.
    Por mi parte sin pasado no somos, lo cual no significa que lo miremos con nostalgia. Más bien como la suma de nosotros mismos y nuestro aprendizaje.
    Un saludo y espero haber explicado medio bien, aunque resumido lo que aquella niñita vivió durante un año en
    aquel precioso pueblo al que voy encantada, pero desde luego ahora no bajo corriendo el empedrado. Por prudencia……..
    Mil gracias por el espacio para escribir. Y por el espacio en si mismo.

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