¿Qué es la ciencia?

Hemos descubierto que para poder progresar es de fundamental importancia saber reconocer nuestra ignorancia y dejar lugar a la duda.

 

RichardFeynman-PaineMansionWoods1984_copyrightTamikoThiel_bw

 

La frase que encabeza esta entrada pertenece al libro ¿Qué te importa lo que piensen los demás? de Richard P. Feynman. También cumple esa misma función introductora en la memoria que presenté para aspirar al título de doctor. Ya comenté en su día que la lectura de este libro y de ¿Está usted de broma Sr. Feynman? resultó entonces providencial para afrontar una perdida muy importante en mi vida. Fue por eso que cuando llegó la hora de defender la tesis pensé que debía buscar algo en esos libros y colocarlo allí. Además, esa frase en concreto tenía otras connotaciones que no sé si se captaron entonces o simplemente pasaron desapercibidas; pero eso es algo que ya carece de importancia.

Cambiando de tercio, el texto que viene a continuación también nace del talento de Feynman; es parte de una conferencia titulada como esta entrada  ¿Qué es la ciencia? y que pronunció ante un auditorio de profesores. Se recoge en el libro recopilatorio El placer de descubrir, uno de los muchos que fue encontrando hueco en mi biblioteca después de aquellos dos.

Es éste un texto que considero en la misma línea que otro que colgué hace unos meses de David Ruelle (La ciencia). Son fragmentos en los que se refleja mi manera de entenderla; aunque, bien pensado, puede que sea así porque mis lecturas, entre otras muchas, fueron éstas (aparecerán más por aquí). También puede ser que nuestra naturaleza nos acerque a determinados textos y formemos así una especie de círculo del que no podemos escapar.

Feynman tenía un talento especial para analizar las cuestiones de este mundo y no solo aquellas que se le plantearon en su profesión. Lo que sigue es únicamente una muestra de esta habilidad en la que señala la distancia que existe entre lo que es y no es ciencia e intenta asimismo mostrar cuál es el camino correcto a seguir para transmitirla de generación en generación. Mezcla así con fineza y sentido crítico dos de los temas que más veces han llenado mi cabeza. Sin más dilación, cedámosle la palabra:

 

Por ejemplo, tenemos muchos estudios sobre didáctica en los que la gente hace observaciones y se hacen listas y estadísticas, pero esto no se convierte luego en ciencia establecida, en conocimiento establecido. Son simplemente una forma imitativa de ciencia. Es parecido a lo que sucede con los habitantes de los Mares del Sur, que construyen aeropuertos, torres de radio, todo hecho de madera, esperando así que llegue un gran avión. Incluso construyen aviones de madera de la misma forma que los que ven en los aeropuertos extranjeros que viven a su alrededor, pero, de forma extraña, esos aviones no vuelan. El resultado de esta imitación pseudocientífica es producir expertos, lo que son muchos de ustedes: expertos. Ustedes, profesores que están realmente enseñando a los niños en el nivel inferior, quizá puedan dudar de los expertos de cuando en cuando. Aprendan de la ciencia que ustedes deben dudar de los los expertos. Como cuestión de hecho, yo puedo definir también la ciencia de otro modo: ciencia es la creencia en la ignorancia de los expertos.

Cuando alguien dice que la ciencia enseña tal y tal cosa, está utilizando la palabra incorrectamente. La ciencia no enseña; es la experiencia lo que lo enseña. Si ellos le dicen que la ciencia ha demostrado tal o cual cosa, ustedes podrían preguntar: "¿Cómo lo demuestra la ciencia – cómo lo descubrieron los científicos-… cómo, qué, dónde?". La ciencia no lo ha demostrado, sino que es este experimento, este efecto, el que lo ha demostrado. Y, una vez oídos los experimentos (pero debemos oír toda la evidencia), usted tiene tanto derecho como cualquier otro a juzgar si se ha llegado a una conclusión reutilizable.

En un campo que es tan complicado que la auténtica ciencia no es aún capaz de llegar a ninguna parte, tenemos que confiar en una especie de sabiduría pasada de moda, una especie de sencillez definitiva. Estoy intentando inspirar al profesor en el nivel inferior para que tenga alguna esperanza y alguna autoconfianza en el sentido común y en la inteligencia natural. Los expertos que les están guiando quizás estén equivocados.

[…] Creo que vivimos en una era acientífica en la que casi todo el embate de las comunicaciones y los programas de televisión, los libros y demás cosas son acientíficos. Esto no significa que sean malos, sino que son acientíficos. Como resultado, hay mucha tiranía intelectual en nombre de la ciencia. Finalmente, un hombre no puede vivir más allá de la tumba. Cada generación que descubre algo a partir de su experiencia debe transmitirlo, pero debe transmitirlo con un delicado equilibrio entre respeto y falta de respeto, de modo que la raza (ahora que es consciente de la enfermedad a la que está sometida) no imponga sus errores de forma demasiado rígida en su juventud, sino que en efecto transmita la sabiduría acumulada, más la sabiduría que no sea sabiduría.

Es necesario enseñar a aceptar y a rechazar el pasado con una especie de equilibrio que requiere una habilidad considerable. La ciencia es la única de todas las disciplinas que contiene dentro de sí misma la lección del peligro de la creencia en la infalibilidad de los maestros de la generación precedente.

 

En la entrada que mencionaba al principio, hablaba de una entrevista con Feynman en 1981 para el programa de la BBC Horizon. Pues bien, dicha entrevista (que le da título al libro que nos ocupa y que contiene una suerte de transcripción de la misma) está aquí al completo:

 

 

Quisiera terminar con otro pensamiento extraído del mismo libro con que empezaba:

He sido atrapado, por así decirlo —lo mismo que alguien a quien se le ha dado de niño algo maravilloso, y luego se pasa la vida buscándolo otra vez. Estoy siempre buscando, como un niño; buscando las maravillas que sé que he de encontrar —no siempre, quizás, pero sí de vez en cuando.

El legado de Feynman va más allá de la electrodinámica cuántica y de The Feynman Lectures on Physics; se encuentra en su compromiso con la ciencia y sus métodos, en su rechazo del dogma, en la duda enarbolada como bandera y, por supuesto, en su humanidad.

Pienso que hoy era un buen día para colgar esto.

3 pensamientos en “¿Qué es la ciencia?

  1. Pues si. Es un buen día para ello. Cuando vi el título me supuse a quien iba en el recuerdo. Y hace unos 10 años le planteaba a una compañera de estudios, dedicada a le enseñanza como forma de ganarse la vida, si no había empleado sus conocimientos a repetirlos curso tras curso sin otro horizonte. Después de una árdua discrepancia hubo de convenir que si. Que se había limitado intelectualmente. He de decir que le gusta mi mirada extravagante desde niñas hacía todo. Lo cierto es que la certeza es lo único que el ser humano tiene vedado. Mis saludos. Si no es muy coherente lo que digo pido disculpas. Otros organismos que llevan más millones de años en el planeta que yo me han sorprendido. Siempre digo que a las bacterias no hay que darles argumentos…. pero esta vez no he debido estar muy lista. Y no he reducido la incertidumbre por el mero hecho de anticiparla.

  2. Pingback: El valor de pensar | Un lugar en el viento

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