Heurísticos

El hombre posee gran razonamiento, pero en su mayor parte vano y falso; los animales lo tienen menor, pero útil y verídico, y más vale una pequeña certeza que un gran engaño.

Leonardo Da Vinci

 

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Una de las razones que le da sentido a la Psicología cognitiva y a este sitio es reflexionar sobre el funcionamiento de nuestro cerebro, de nuestra mente. Cómo aprendemos, cómo recordamos o cómo tomamos decisiones son cuestiones importantes en este sentido. Al parecer, aunque nos definamos como animales racionales, nuestros razonamientos, nuestras maneras de afrontar los problemas que aparecen en nuestro camino, no lo son tanto como solemos pensar. El cerebro, como el resto del  cuerpo, intenta ahorrar recursos siempre que le es posible. Es por esto que se guía de intuiciones y atajos mentales que proporcionan soluciones más aproximadas que exactas y siempre proclives al error.

Hay que reconocer que no siempre tenemos todos los datos necesarios para resolver un problema. Son frecuentes las situaciones  en las que no podemos obtener una conclusión directamente derivada de la información disponible, sino que ha de ir más allá. Nuestra conclusión contendrá información nueva y, por ello, no tienen carácter de validez sino una mayor o menor probabilidad de ocurrencia.

En nuestra vida diaria realizamos continuamente juicios sometidos a incertidumbre, muchas veces para tomar decisiones que se nos antojan relativamente intrascendentes pero en otras ocasiones son importantes, llegando a constituir la esencia de nuestra labor. Piense el lector, por ejemplo, en el trabajo cotidiano de un juez o de un médico. Dada su relevancia, nos interesa saber si estos juicios se ajustan a leyes objetivas que aseguren su precisión.

En los años setenta y ochenta del pasado siglo, lo trabajos de Amos Tversky y Daniel Kahneman (1) desvelaron que los juicios no sólo no seguían la norma estadística sino que se observaban en ellos errores universales y sistemáticos en situaciones en las que se pensaba que nuestro comportamiento era “racional”. La Teoría de la Racionalidad Limitada de Herbert Simon abrió una nueva perspectiva en este campo señalando que, quizás, las personas no intentan obtener la máxima exactitud en el juicio sino un resultado satisfactorio, emitiendo un juicio a partir de un modelo simplificado que no utiliza toda la información necesaria, pero que resulta adecuado ante las limitaciones cognitivas para almacenar y procesar un elevado número de datos. La evidencia empírica apoya el uso de estas estrategias simplificadas o heurísticos, y Tversky y Kahneman describen la representatividad, la accesibilidad y el anclaje y ajuste como los tres heurísticos más utilizados. No vamos a profundizar más en este tema que alargaría en demasía esta entrada. El lector interesado puede indagar en los enlaces que propongo.

No es la primera vez que los heurísticos aparecen por aquí (véanse Los árboles en ocasiones si dejan ve el bosque (y II), Irracionalidad o Sobre Cristiano Ronaldo, los grupos y el descubrimiento de la pólvora), pero si la primera en la que resultan protagonistas. Son procedimientos intuitivos basados en procesos de memoria bastante automáticos, como son los cálculos de similitud o la recuperación de casos en memoria. Cabe destacar que echamos manos de estas estrategias incluso cuando contamos con la información necesaria para tomas una decisión objetiva.

Como advierten estos autores, estos procedimientos son muy económicos en cuanto a recursos cognitivos se refiere y normalmente son efectivos. pero conducen a errores sistemáticos y predecibles.

Es éste un modelo descriptivo, por lo que presenta problemas para predecir cuándo se utilizará uno u otro heurístico. Tampoco queda suficientemente claro cuál de ellos es el causante de un determinado sesgo de razonamiento. Más adelante nos ocuparemos de algún modelo explicativo de estos procesos.

(1) Por ejemplo: Judgment under Uncertainty: Heuristics and Biases. A. Tversky y D. Kahneman.

Sobre la vida y la obra de Kahneman se ha publicado este artículo en la revista Psicothema.

Ilustración: Papin.

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Un pensamiento en “Heurísticos

  1. Como he comentado anteriormente, lo que ocurre es que tenemos un largo historial de fracasos que nos hacen pensar en lo peor: que palmaremos, lo cual es desde un punto de vista científico irracional. Matemáticamente podemos empatar o ganar para clasificarnos, dos de tres posibilidades. La pregunta ahora es ¿A qué viene ese miedo? Kahneman y Tversky defienden (este último defendía, que murió antes de recibir el Nobel) que no todas las decisiones que tomamos estan basadas en la estadística o en la racionalidad, sino que también empleamos elementos irracionales. En este caso, lo que tenemos es el heurístico de accesibilidad, que predice que accederemos antes a la información que hay en nuestra memoria (nuestro amplio historial de derrotas en estos torneos) que ante datos racionales u objetivos.

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