¿Qué te importa lo que piensen los demás? (Richard P. Feynman)

Un solo ser nos falta y todo está despoblado.

Alphonse de Lamartine

cover

Salí un momento a dar un paseo por el exterior. Estaba sorprendido, porque no sentía lo que se suponía había que sentir en aquellas circunstancias. Tal vez estuviera engañándome a mí mismo. No es que estuviera encantado, pero tampoco me hallaba terriblemente apenado, posiblemente, porque sabía desde hacía mucho lo que iba a ocurrir. Resultaba difícil de explicar. Si los marcianos (quienes, imaginemos, jamás mueren salvo por accidente) llegasen a la Tierra y observasen esta peculiar especie de criaturas —estos humanos que viven unos setenta u ochenta años, sabedores de que les ha de llegar la muerte—, sin duda les parecería un tremendo problema psicológico cómo nos es posible vivir en esa situación, sabiendo que la vida sólo es temporal. Bueno, nosotros los humanos hemos dado con una forma de vivir a pesar de este problema: nos reímos, bromeamos sobre él, vivimos.

Feynman_Arlene

La única diferencia fue, por lo que Arlene y a mí concierne, que en lugar de cincuenta años fueron cinco. Se trataba solamente de una diferencia cuantitativa; el problema psicológico era exactamente el mismo. La única forma en que hubiera podido ser algo diferente sería que nos hubiéramos dicho a nosotros mismos, «Pero tantos otros tienen mejor fortuna, porque podrán vivir cincuenta años». Pero eso es absurdo. ¿Por qué deprimirse y sentirse miserable diciendo cosas como, «¿Por qué nos ha tocado a nosotros tan mala suerte? ¿Qué nos ha hecho Dios? ¿Qué hemos hecho nosotros para merecernos esto?, todo lo cual, si uno comprende la realidad y la asume plenamente, es irrelevante e irresoluble. Son cosas que nadie puede saber, sencillamente.. La situación de cada cual no es más que un accidente de la vida.

Habíamos pasado juntos un tiempo endiabladamente bueno.

Regresé a su habitación. No hacía más que imaginarme todas las cosas que estaban fisiológicamente ocurriendo: los pulmones incapaces de aportar suficiente oxígeno a la sangre, con lo que se obnubila el cerebro y se debilita el corazón, haciendo a su vez más difícil la respiración. Yo esperaba una especie de efecto de avalancha, acumulándose todo en una especie de dramático desplome. Pero no fue así como pareció producirse la muerte: fue poco a poco perdiendo el conocimiento; su respiración fue debilitándose más y más, gradualmente, hasta que y a no hubo aliento… pero justo antes, exhaló muy, muy poquito.

La enfermera, en una de sus rondas, entró, confirmó que Arlene estaba muerta, y se fue, pues y o quise quedarme solo un momento. Estuve sentado allí durante un rato; después, me incliné para besarla por última vez.

Me sorprendió mucho descubrir que su cabello olía exactamente igual. Evidentemente, cuando me paré después a pensarlo, no había razón para que su cabello hubiera de oler de modo diferente en un tiempo tan breve. Pero para mí fue una especie de choque, porque en mi mente acababa de ocurrir algo enorme— y sin embargo, nada había pasado.

Encontré hace tiempo esta carta de Feynman que creo viene muy bien aquí, de esa página tomé la foto que acompaña a esta entrada. Puede leerse más sobre este tema aquí.

Anuncios

2 pensamientos en “¿Qué te importa lo que piensen los demás? (Richard P. Feynman)

  1. Pingback: ¿Qué es la ciencia? | Un lugar en el viento

  2. Pingback: ¿Qué te importa lo que piensen los demás? de Richard P. Feynman – Apuntes Breves « Raul Barral Tamayo's Blog

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s