Capacidades (I)

Ferreteria

No puedo decir que el parón de publicaciones de este blog haya sido ajeno a mi voluntad, pues lo ha ocasionado precisamente ella y los caminos que sigue. Voy a cambiar un poco de tercio en aras de mi promesa de no ser ordenado y que, precisamente, necesito ordenar ideas para seguir por los derroteros planteados.

En España ante la historia y ante sí misma (1898-1936), Julián Marías presentaba, como una de las posibles causas de nuestra última guerra civil, el silencio de aquellos que estaban en disposición de predecir lo que ocurriría. Aun siendo consciente del escaso impacto que este espacio tiene, me veo obligado, por coherencia personal más que nada, a dedicar unas líneas a este tema.

Decía en otra entrada que podemos mejorar las capacidades de las personas mediante el entrenamiento y la instrucción. La adquisición de capacidades se parece bastante a la obtención de herramientas (en el sentido que he expuesto en algunos comentarios de este blog). Cuantas más herramientas tengamos, más problemas podremos solucionar.

Nuestro sistema educativo se parece de esta forma a una ferretería. Es un sitio donde adquirir herramientas para resolver problemas concretos. Bueno, no sólo eso, también es una guardería de cero a dieciséis años (aunque quizás un día de estos el estado del bienestar suba el límite de permanencia a dieciocho o veintitrés). Y conste que lo de la guardería no es de mi cosecha, hace ya bastante tiempo se lo escuché a un señor que ejercía de inspector de educación: “Si la sociedad demanda guarderías hasta los dieciséis años, tendremos que darle guarderías hasta los dieciséis años”. Es curioso que esta imagen no haya abandonado mi cabeza tras más de diez años.

Pero volvamos al asunto de las capacidades, evidentemente sin ellas somos bastante inútiles. Es como llamar al fontanero porque ha reventado una tubería y que se presente en casa sin sus trastos de matar. ¿Pero qué ocurre cuando hace falta una herramienta que no se tiene o, más interesante todavía, cuando se necesita una herramienta que no existe? Aquí de poco nos sirve ir a la ferretería, tenemos que crear una nueva herramienta o, quizás, adaptar algunas existentes para conseguir nuestros objetivos.

Aquí el sistema se queda corto, si no se enseña a ir más allá no se puede llegar. Para progresar es necesario que aparezcan pioneros, personas adelantadas a su tiempo y cerebros capaces de comprender lo que nadie ha comprendido aún. Evidentemente un buen sistema educativo no es garante de tal producción, pero ayuda.

Un sistema que se sienta satisfecho con que sus ciudadanos salgan pertrechados con unas cuantas herramientas en su maletín me resulta a todas luces insuficiente. En relación a esta postura, el profesor Lledó defendió en un programa que citamos en la sección videoteca la importancia de que la universidad no sea una fabrica de titulados adaptados a las necesidades del mercado, sino que forme a los estudiantes de modo que la consecución de un trabajo sea una consecuencia y no el único objetivo.

Seguiremos con este tema en la próxima entrega

Un pensamiento en “Capacidades (I)

  1. Pingback: Más sobre el sistema educativo « Un lugar en el viento

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s