Coherencia (I)

libro

Los seres humanos necesitamos la coherencia, es algo que marca nuestra relación con los demás y con nosotros mismos. En esta entrada abordaré este tema desde varios puntos de vista, así que, para no aburrir demasiado, la presentaré en pequeñas dosis.

Escribir estos párrafos no me ha resultado fácil, pretendía relacionar varios temas y en algunos de ellos aún no tengo la suficiente soltura pues hace poco que empezaron a rondar por mi cabeza. El primer problema con que me encontré fue el de darle al texto la suficiente consistencia como para que no pareciera un cúmulo de ideas sin un eje común: tenía que producir un discurso que resultara coherente a los ojos del lector. ¿Qué nos indica que esto es así?

La comprensión del discurso (puede ser un texto escrito, una conferencia, una conversación…) no sólo implica establecer una coherencia local entre ideas, no basta con que nuestras frases tengan sentido, sino que constituye un proceso activo, basado en el supuesto (¿tácito?) de que los textos tienen un significado global, un tema. La esencia del texto se extrae de las ideas particulares que contiene pero, además, de un conjunto de conocimientos y esquemas sobre el mundo al que el discurso hace referencia y de otro conjunto de esquemas sobre la organización del propio discurso. Es decir, los textos no son coherentes por sí mismos sino porque, por decirlo de alguna forma, cuadran con nuestras ideas sobre el mundo.

Tradicionalmente, se parte de dos supuestos para explicar la comprensión:

▪ Los textos y discursos se organizan en torno a unidades globales de significado.

▪ Una parte importante de la comprensión consiste en abstraer esos componentes esenciales de significado y aplicar la coherencia global.

Pueden existir textos globalmente coherentes, pero cuya coherencia local sea difícil de establecer, exigiendo una intervención masiva de inferencias. En estos casos normalmente tenemos que leer y releer hasta que captamos el sentido del texto, que es lo que Kintsch y Van Dijk han llamado la macroestructura del discurso. 

Quizás parte del proceso expuesto pueda parecer complicado, pero lo ejecutamos con mucha frecuencia de manera inconsciente. Únicamente cuando el contenido se nos resiste tenemos que hacer un esfuerzo consciente para captar la esencia del texto, son aquellas ocasiones en las que la coherencia no nos resulta evidente.

Ilustración: InDesign09.

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