Ciclos

Si hay victoria en vencer al enemigo la hay mayor cuando el hombre se vence a si mismo.

José de San Martín

Nuestro mundo gira en torno al Astro Rey, lo que hace que  las estaciones se repitan y la vida esté llena de ciclos. De igual forma, para no ser la excepción, nosotros también danzamos en torno a no se sabe qué. Tenemos ritmos circadianos, ciclos hormonales, ilusiones periódicas, aspiraciones recurrentes…

Sin embargo, nuestra existencia tiene ilusiones de linealidad, unas veces en alza y otras a la baja. Hay cuestas de enero, caídas en picado… Pero todo ello es tan ficticio como el que nuestro mundo sea plano. Quizás por ello tropecemos una y otra vez en la misma piedra, nos enamoremos una y otra vez, nos engañemos y nos volvamos a desengañar sin prisa, pero sin pausa.

Muchos inician muchos de sus ciclos con el año entrante, otros, como es que suscribe, al entrar en años. Más nuestro deseo es romper con los ciclos, vencer al tiempo y al espacio, ganarle la partida a la muerte. Por desgracia, nuestros ciclos no son círculos ni elipses sino espirales. Al final terminaremos perdiendo la guerra, es ley de vida, pero eso no nos quita la ilusión y el deseo de ganar batallas.

La historia está llena de batallas de hombres contra hombres en las que, al final, ningún bando triunfa pues, no nos engañemos, estas victorias no son tales… a no ser que consideremos una victoria la mera existencia, lo cual, si lo pensamos fríamente, quizás no sea poco.

No obstante, hay guerras que si podemos ganar: me refiero a las que entablamos contra nosotros mismos, contra nuestros miedos, nuestros fantasmas o nuestros demonios; pues en ellas nadie fenece (cuando se ganan) y sólo brilla la esperanza de una existencia mejor. Son combates a vida o muerte. Si perdemos quizás nuestra existencia esté lastrada por siempre (si es que persiste), pero si ganamos la vida será distinta, tal vez será el momento de considerar que hemos vuelto a nacer y que un abanico de posibilidades nuevas surge ante nosotros. Quizás así logremos romper el yugo de la persistencia de los ciclos aunque, probablemente, sólo suponga cambiarlos por otros nuevos. ¿Acaso importa? Podremos decir, al menos por una vez en nuestra fugaz existencia, que hemos alcanzado las cimas más elevadas o, si lo preferimos, que hemos contemplado las simas más profundas sin experimentar vértigo alguno.

Por momentos así, y por tres o cuatro cosas más, merece la pena haber vivido y eso nadie, ni siquiera los dioses, nos lo podrán arrebatar.

Imagen: Márquez Cervantes

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2 pensamientos en “Ciclos

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